Resumen IA de la semana: La IA busca permiso
En los hoteles antiguos, el conserje lo sabía todo. Qué mesa reservar, qué médico llamar, qué tren convenía tomar y qué huésped no debía cruzarse c...
En los hoteles antiguos, el conserje lo sabía todo. Qué mesa reservar, qué médico llamar, qué tren convenía tomar y qué huésped no debía cruzarse c...
La IA busca permiso |
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| En los hoteles antiguos, el conserje lo sabía todo. Qué mesa reservar, qué médico llamar, qué tren convenía tomar y qué huésped no debía cruzarse con cuál en el ascensor. Era una especie de inteligencia ambiental con bigote, llaves doradas y memoria prodigiosa. | ||
| Durante un tiempo, las grandes tecnológicas nos han vendido algo parecido: un conserje universal, infinitamente paciente, siempre despierto, capaz de escribir código, resumir contratos, contestar clientes, diagnosticar rarezas, crear canciones, reservar viajes y quizá, si le dejamos, reorganizar media economía antes del segundo café. | ||
| Pero hay un detalle incómodo: incluso el mejor conserje del mundo trabaja dentro de un hotel. Hay normas contra incendios, hojas de reclamaciones, turnos, presupuesto, seguros, clientes enfadados y un propietario que quiere saber por qué se ha disparado la factura eléctrica. Y ahí está el hilo invisible de estos días: la IA ya no está intentando demostrar que puede hacer cosas. Está intentando conseguir permiso para quedarse haciéndolas. | ||
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